El aprendizaje emocional: La clave para una vida plena

El aprendizaje emocional: La clave para una vida plena

En la vida podemos fijarnos diferentes tipos de objetivos. Unos más banales que otros. Objetivos que pueden tener que ver con mejorar algún aspecto doméstico, como acordarnos de tirar cada día la basura al contenedor, que tiene su importancia para no acabar con la casa llena de moscas, o objetivos más trascendentales vinculados a temas tales como hacia donde se dirige nuestra vida o a qué queremos dedicarnos profesionalmente. Claramente los segundos tienen un calado mucho más profundo que los primeros, aunque ambos tienen en común la mejora en algún área de nuestra vida.

La mejora y la superación son aspectos intrínsecos al ser humano y están en la base de la evolución humana.

Encontrar aquello que realmente nos motiva y que nos moviliza hacia la acción, a veces, no resulta fácil. Venimos de un sistema educativo en el que se premiaba memorizar la mayor información posible y obtener la mejor nota en el examen. Este modelo creaba grupos de individuos según los resultados. Los que obtenían las mejores notas, vistos como los más listos, los del montón, los que aprobaban sin más y los tontos, los que no aprobaban y sacaban malas notas. Estos últimos en ocasiones se volvían conflictivos. Así pues al finalizar la etapa de estudiante, obtenías un nivel menor o mayor de conocimiento. Curiosamente y lejos de lo que vatizinaba el sistema educativo, los que alcanzaban las mejores notas, los estudiantes de éxito, no tenían porque alcanzar el éxito profesional, ni llevar una vida plena, tal y como nos muestran diferentes estudios. En la otra cara de la moneda se encuentran los estudiantes mediocres o conflictivos antaño, convertidos ahora en profesionales de éxito.

Buscando el rumbo

En muchas ocasiones y una vez incorporados al mercado laboral y a la vida adulta, las personas pasan por un período de “encontrarse a sí mismas”, en el que andan buscando cuál es el camino que deben tomar. En los últimos años me he encontrado a muchísimas personas iniciando ese camino.

¿Y si empezamos por conocernos mejor a nosotros mismos?

El sistema educativo está cambiando. Cada vez es más usual oír hablar de inteligencia emocional en los colegios. Esta tendencia no es nueva, al menos en otros países como en Estados Unidos donde desde la década de los 80 se están implantando modelos de educación basados en el SEL (Social and Emotional Learning). Hoy en día el SEL está presente en escuelas de todo el mundo con centenares de programas distintos.

El SEL pone el foco en cinco aspectos básicos: conciencia de uno mismo (saber identificar tus sentimientos y por qué los sientes), autogestión (una vez identificados tus sentimientos saber qué hacer con ellos), empatía (percibir lo sentimientos de los demás y comprender su punto de vista), habilidades sociales y toma de buenas decisiones.

En un estudio realizado sobre escuelas que aplicaban el SEL y otras que no lo hacían, se obtuvieron datos de 270.000 alumnos. El estudio demostró que en las escuelas que aplicaban el SEL, el buen comportamiento en clase, la motivación para ir a la escuela y la asistencia mejoraban un 10%. El mal comportamiento en clase, la violencia y el acoso escolar disminuía un 10% y las puntuaciones en los exámenes aumentaban un 11% (datos extraídos del libro Focus de Daniel Goleman).

Beneficios del programa SEL

Parece claro que los programas basados en el SEL fomentan la motivación intrínseca de los niños, al conectarlos con aquello que realmente les atrae y les interesa, desarrollando objetivos propios basados en sus valores y principios. Aprendizaje que les servirá para el resto de sus vidas y para llevar una vida más plena basada en decisiones y acciones ancladas en sus valores.

Nunca es tarde para el aprendizaje emocional

Para todos aquellos que no hemos tenido la suerte de participar en programas educativos basados en SEL durante nuestra infancia, hay una buena noticia:

nunca es tarde para el aprendizaje emocional.

Entonces, ¿Cómo encontrar el rumbo?

Hoy día existen multitud de programas y metodologías que nos conducen al aprendizaje emocional. El Mindfulness, por ejemplo, constituye una manera de prestar atención a uno mismo, a los demás y a lo que sucede en el mundo, que nos permite entre otras muchas cosas, tomar decisiones conscientes y conectadas con nuestros valores. El programa Relaciones de Valor, constituye un potente aprendizaje emocional en el ámbito de la empresa, haciendo un recorrido a través de las tres dimensiones de la Inteligencia Emocional: Autoconciencia, conciencia de los demás y conciencia sistémica.

Bien, parece claro que lo que buscamos las personas es llevar una vida plena. En la base de esa plenitud se encuentra la toma de conciencia de nuestros valores, aquello que nos hace sentir conectados con nosotros mismos y lo que le da sentido a nuestra vida. El Coaching, también es una potente herramienta para ayudarnos a descubrir y profundizar acerca de nuestros valores. El Coach mediante preguntas y diversas metodologías nos invita a reflexionar. Dicha reflexión hace aflorar nuestros valores que una vez reconocidos nos servirán de timón para guiar nuestras acciones. Es en este punto donde surgen los objetivos potentes y movilizadores, los que están conectados con lo que realmente nos importa. Estando conectados con nuestra esencia el camino a recorrer está más claro, las dificultades se ven como oportunidades de crecimiento y la vida se ve como un aprendizaje continuo.

Si aún no te has puesto en marcha, ¿A qué estás esperando?

Sobre Joan Pau Rafel Calvo

Es director de negocio de Hubcoaching. Desde 2009 desarrolla su carrera profesional como Coach, formador y consultor, diseñando e impartiendo programas de desarrollo basados en el Coaching y la Inteligencia Emocional.